Isabel Jerez
Jefe de RRHH / Casa Matriz
Mi amor por el fútbol nació gracias a mi papá. Desde muy pequeña me llevó de la mano al estadio para alentar al equipo de sus amores: Colo-Colo. Fue él quien me enseñó a vivir la pasión por el fútbol, a cantar cada canción en la galería y a sentir orgullo por vestir los colores del Cacique.
Leer más
Recuerdo con cariño aquellos días en que íbamos juntos al estadio. Más que un partido, era un momento especial entre padre e hija, una tradición que fue fortaleciendo nuestro vínculo con cada encuentro y cada triunfo celebrado.
Hoy, ya siendo adulta, sigo sintiendo la misma pasión por Colo-Colo que él sembró en mí cuando era niña. Y aunque para mi papá, con sus 80 años, ya es un poco más complicado asistir al estadio, cada vez que tenemos la oportunidad seguimos yendo juntos a alentar al Eterno Campeón.
Esos momentos tienen un valor inmenso para mí. No solo porque compartimos el amor por Colo-Colo, sino porque nos permiten disfrutar de tiempo juntos, crear nuevos recuerdos y mantener viva una tradición que comenzó hace muchos años. Cada partido es una excusa para abrazarnos, emocionarnos y seguir compartiendo aquello que tanto nos une: el amor por nuestro querido Colo-Colo y el cariño incondicional entre padre e hija.
